Los robots quirúrgicos llegan al campo de la oftalmología

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Sí, puede sonar duro y un poco exagerado; pero, lamentablemente, la precisión humana tiene límites, especialmente a medida que transcurren los años.

Por eso, cada vez es más frecuente el uso de robots quirúrgicos, pues no sólo operan con una precisión sin límites, sino que además evitan otros problemas típicos de los quirófanos, como el riesgo de infección. El campo de la cardiología, por ejemplo, ha sido uno de los primeros en contar con este tipo de máquinas de operar, pero últimamente la medida se está extendiendo a otros campos, como el de la oftalmología, en el que, como nos cuentan en MIT Technology Review, ya se han utilizado algunos prototipos muy interesantes.

R2D2, el droide de los robots quirúrgicos.Un claro ejemplo del uso de robots quirúrgicos en oftalmología es el de Robotic Retinal Dissection Device, más cariñosamente conocido como R2D2.

Nada tiene que ver con el droide de la Guerra de las Galaxias, y poco podría hacer en caso de un ataque del Imperio, pero no por eso deja de ser un gran robot, capaz de introducirse debajo de la retina de un paciente, con gran precisión.

Ya ha sido utilizado en el caso de la operación de un sacerdote británico, que tenía una de las membranas de la retina pellizcadas, distorsionando enormemente su visión.

Los resultados de la operación, guiada por científicos de la Universidad de Oxford, fueron un éxito y, aunque aún no está disponible en el mercado, R2D2 ya ha sido utilizado en otras cinco intervenciones similares.

Sí, puede sonar duro y un poco exagerado; pero, lamentablemente, la precisión humana tiene límites.

Por eso, cada vez es más frecuente el uso de robots quirúrgicos, pues no sólo operan con una precisión sin límites, sino que además evitan otros problemas típicos de los quirófanos, como el riesgo de infección. El campo de la cardiología, por ejemplo, ha sido uno de los primeros en contar con este tipo de máquinas de operar, pero últimamente la medida se está extendiendo a otros campos, como el de la oftalmología, en el que, como nos cuentan en MIT Technology Review, ya se han utilizado algunos prototipos muy interesantes.

R2D2, el droide de los robots quirúrgicos

Un claro ejemplo del uso de robots quirúrgicos en oftalmología es el de Robotic Retinal Dissection Device, más cariñosamente conocido como R2D2.

Nada tiene que ver con el droide de la Guerra de las Galaxias, y poco podría hacer en caso de un ataque del Imperio, pero no por eso deja de ser un gran robot, capaz de introducirse debajo de la retina de un paciente, con gran precisión.

Ya ha sido utilizado en el caso de la operación de un sacerdote británico, que tenía una de las membranas de la retina pellizcadas, distorsionando enormemente su visión.

Los resultados de la operación, guiada por científicos de la Universidad de Oxford, fueron un éxito y, aunque aún no está disponible en el mercado, R2D2 ya ha sido utilizado en otras cinco intervenciones similares. Axsis, el robot quirúrgico que opera cataratas

La intervención oftalmológica más extendida en los países subdesarrollados es la operación de cataratas y, si bien es cierto que la frecuencia con la que se realiza ha llevado a que los resultados sean bastante buenos, sigue requiriendo mucha precisión, por lo que sería idóneo para los cirujanos disponer de un robot capaz de operar al milímetro.

Y precisamente ése es el caso de Axsis, uno de los robots quirúrgicos más pequeños, que une a la precisión la ventaja del tamaño reducido.

De momento Axsis tampoco está en el mercado, pero sus creadores (Cambridge Consultants) esperan poder disponer pronto de prototipos asequibles para cualquier hospital, con el fin de poner las operaciones más precisas de cataratas a disposición de toda la población.

Sea como sea, detrás de cada uno de estos robots quirúrgicos siempre deberá haber un buen cirujano que los guíe; así que, de momento, sus puestos de trabajo no peligran. Pueden estar tranquilos.

Fuente: http://omicrono.elespanol.com